Hoy fue uno de esos domingos que a la distancia se que extrañé y extrañaré. Además me tocó estra presente en el bautizo de una persona aunténticamente cool, esto viene a raíz de una refelxión -no mía- sobre las pretensiones de las personas y sus idiosincracias y el ver a ese bebé y a esos papás me dejó pensando que eso, ser ese baby puma, es ser cool. Por pura coincidencia, obviamente creo, el pasado se me hizo presente también a través de una persona de la que sí me acuerdó pero en la que no había pensado ni tantio en muchos años y es  curioso ese microsegundo de tanta y poca información. De pensar uffa que bueno que ya no soy esa que fui, y de picarme la curiosidad de saber qué es de tooodas esas personas.

La pregunta que ahora es pública: “y tú que vas a hacer?”

la respuesta: _ _ _ _

Conocí una ciudad que no quería conocer y no me disgustó tanto como yo pensé. Conviví con gente a la que supongo el label de “adulto contemporaneo” (con todo lo que esto connota) aplica muy bien y me quedé con la sensación, natural en mí, de quedarme corta en mi empeño de ser prosocial. No es falta de curiosidad, creo que, lamentablemente, es falta de creatividad o demasiada awareness de lo que creo es y no es polite. Y yo que sé?? En muchos casos no pregunté asumí, en muchos otros no respondí lo que me preguntaban dejé que asumieran.

Y una cosa quisiera responder aquí: Nadie es malo para la lectura porque leer no es como tener ritmo para bailar. Leer es inevitable es sólo cuestión de gusto, de realmente querer leer. Una vez establecido el gusto se vuelve un hábito y en ciertos casos una adicción de la que se saca el mayor provecho posible, incluso sin querer.